miércoles, 22 de abril de 2009

UN DIA GENIAL


Hay días en lo que todo te sale bien.


Te levantas con el pie derecho,

hay una napolitana de chocolate para desayunar,

no hay atasco en la autopista,

te mandan faenas acordes a tu titulación, o simplemente no denigrantes,

puedes almorzar en algún bar,

te echas una siesta reponedora,

colocas las persianas en la oficina sin mayor problema,

puedes echarle en cara a tu compañera tocapelotas que aun va todo bien,

te miras al espejo y te sigues viendo guapo y joven,

tu padre se acuerda de que hoy te toca liga,

vas a jugar a los dardos y aunque no arrasas dadas tus limitaciones, por lo menos ganas bastante apurado,

la capitana te mira con esos ojitos vidriosos,

luego juegas al guiñote y ganas,

sigues jugando a los dardos y vuelves a ganar a los mejores jugadores,

te vas a casa y está tu madre esperándote para darte la enhorabuena o preguntarte qué tal te lo has pasado.







Pero ese no es mi caso.






Te levantas con el pie izquierdo,


no queda cola-cao y te tienes que tomar la leche sin aditivos, con lo poco que te gusta,


hay un atasco de mil pares de cojones que te hace llegar tarde, bronca del jefe,


te pegas toda la mañana separando el plástico del papel para su posterior reciclado,


no te dejan salir de la oficina ni a fumar, pasas toda la mañana con un agujero en el estómago,


cuando te estás echando una siesta reponedora, te llaman por teléfono y ya no hay manera de concentrarse,


eres incapaz de colocar las persianas de la oficina, al final lo tiene que hacer tu jefe,


tu compañera tocapelotas se mofa de tus desgracias y no puedes revatirle nada,


descubres dos nuevas canas al mirarte al espejo,


le explicas a tu padre por decima semana que estás apuntado en un liga de dardos,


pierdes, pero no como siempre, eres humillado, te vas avergonzado de ti mismo y con una losa en las costillas,


la capitana se va a cenar para no verte,


juegas al guiñote y no te sube ni una carta ni media,


vuelves a jugar a los dardos para resarcirte y vuelves a hacer la risa, pero esta vez encima te compadecen, que es lo que mas odias,


te vas a casa y está tu madre esperándote para amenazarte y recordarte que le estás amargando la vida,





Éste si que soy yo, por si había alguna duda. Sigo llevando mi cruz

1 comentario:

  1. Ves?Ya sabía yo que al final te tenía que pasar alguna desgracia para que volvieras a escribir con propiedad...

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COMO CRITIQUES TE CAPO. MÁS TARDE O MÁS TEMPRANO SABRÉ QUIEN ERES